Toda La Villa de Don Fadrique dio el pasado sábado su último adiós al insigne escritor fadriqueño, Luis Muñoz Sánchez, más conocido como Luis Musa, tras fallecer en Madrid a los 41 años de edad afectado de cáncer. El entierro tuvo lugar en la Iglesia Parroquial Ntra. Sra. de la Asunción de la localidad toledana, en medio de una profunda tristeza por la gran pérdida de uno de los fundadores de las Jornadas Fadriqueñas.
Apenas hace un año, en noviembre del 2009, presentaba su ópera prima, su primera novela, “El asombroso número de la mujer flecha”, una bella historia de amor que narra las aventuras amorosas de Anastasio, con dos mujeres, una actriz, y una mujer de circo, la mujer barbuda.
Se trata de una hermosa concepción del mundo como un juego de identidades, cuántas vidas vivimos a la vez, quiénes somos, y la posibilidad del perdón y a la oportunidad singular de las segundas ocasiones.
En la presentación de su libro, dijo: “Yo siempre pensé que en los pueblos nunca pasa nada, que las grandes historias suceden en las ciudades, y con esta novela demuestro que no es así. La novela, dijo, es un homenaje a esas personas valientes que un día se propusieron ser como flechas y dar un impulso y un giro a sus vidas.”
Parecen evocadoras estas palabras que definen perfectamente a su autor, porque la muerte de Luis Musa es una gran pérdida para el mundo de la literatura y el mundo de las artes, pero también para las personas que creemos en la humanidad, en la bondad de la vida, entendida esta como esperanza en un mundo mejor.
Este fadriqueño ha dejado una impronta en todos los que le hemos conocido, por su ejemplo de lucha constante y nunca rencorosa contra las adversidades que la vida nos presenta a todos los niveles. Ahora que tanto se habla de crisis, Luis Muñoz Sánchez es un ejemplo de superación.
El sábado su pueblo le rindió un emotivo y especial homenaje acudiendo en masa a su última cita con él antes de recibir cristiana sepultura. Sus paisanos tienen un importante legado, su novela, sus cuentos, que tantas veces han hecho soñar en la multitud de certámenes a los que ha concurrido, pero también las Jornadas Fadriqueñas, ideadas para conmemorar y honrar al Infante Don Fadrique de Castilla, el hermanastro del rey Pedro I El Cruel de Castilla, que concedió el título de población a esta villa.
Dicen que los seres queridos no mueren, porque viven para siempre en el corazón de aquellos que los aman. Luis Musa ha pasado ahora a otra dimensión, a la memoria colectiva de todo un pueblo, su pueblo, y eso es lo mismo que decir que ahora es inmortal. Descanse en paz. Te queremos Luis, tus paisanos se unen al dolor de tu familia, siempre te tendremos en nuestra vida y en nuestro corazón. Y muchas gracias por los buenos momentos que nos has regalado y por tu dedicación altruista y desinteresada a tu pueblo.



























