
Se acaba de publicar un estudio liderado por la Universidad de Huelva en el que se analiza el mayor impacto de una roca contra la Luna jamás observado hasta ahora. Los resultados de esta investigación han sido publicados en la prestigiosa revista "Montly Notices of the Royal Astronomical Society" (MNRAS) y en él participó uno de los telescopios del Observatorio Astronómico "La Hita".
"En ese momento fui consciente de que acababa de ser testigo de un acontecimiento extraordinario", declara el Profesor José María Madiedo, investigador de la Universidad de Huelva (UHU) que detectó la colisión. El hallazgo fue posible gracias a dos telescopios del Proyecto MIDAS (acrónimo en inglés de Sistema de Detección y Análisis de Impactos en la Luna), desarrollado por José María Madiedo conjuntamente con José Luis Ortiz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Uno de esos dos telescopios, fue el del Observatorio Astronómico "La Hita" situado junto al río Gigüela en el término municipal de La Puebla de Almoradiel (Toledo) y cuya sede está en La Villa de Don Fadrique (Toledo).
Estos impactos los producen rocas que giran alrededor del Sol, que técnicamente se denominan "meteoroides" y que provienen fundamentalmente de cometas y asteroides. La Tierra posee una atmósfera protectora que evita que la mayoría de los meteoroides que impactan contra ella alcancen el suelo, pero la Luna carece de ese escudo y hasta las rocas más pequeñas pueden chocar contra su superficie y producir un cráter.
Como este tipo de impactos tienen lugar a velocidades de decenas de miles de kilómetros por hora, las rocas se funden y vaporizan instantáneamente en el punto de impacto. Se produce así una brusca elevación de la temperatura, que da lugar a un destello que se observa con telescopios en tierra y que presenta una duración media de una fracción de segundo -muy por debajo de los ocho segundos que tardó en extinguirse el brillo del impacto del 11 de septiembre-.
La roca que impactó contra la Luna el 11 de septiembre tenía una masa de unos 400 kg y colisionó en la región del Mare Nubium (Mar de las Nubes), una antigua cuenca de lava solidificada con una extensión similar a la de la Península Ibérica. El evento se produjo a las 20:07 UTC (22:07 hora peninsular española), a una velocidad superior a los 61.000 km/h, provocando la vaporización prácticamente instantánea del objeto.
La súbita elevación de temperatura que se produjo en el punto de impacto produjo un fuerte destello que fue registrado por los telescopios. Fue casi tan brillante como la estrella polar, lo cual habría permitido que cualquier persona que estuviera mirando en ese momento a la Luna lo hubiera podido ver incluso sin la ayuda de instrumentos ópticos.
La energía de impacto fue equivalente a la detonación de unas 15 toneladas de TNT. Es, por tanto, al menos tres veces más potente que el mayor impacto detectado hasta la fecha en la Luna por la NASA y que fue grabado por la agencia espacial estadounidense el 17 de marzo de 2013. El impacto registrado por Madiedo el 11S habría dado lugar a la formación de un nuevo cráter con un diámetro de unos 40 metros.
El siguiente vídeo resume, mediante animaciones 3D e imágenes reales, algunos de los principales aspectos de esta investigación.
























