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El Boletín Fitosanitario de Avisos e Informaciones de la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha informa en su último número sobre las enfermedades fúngicas de la madera de la vid. Las heridas de poda son la principal vía de entrada de la mayoría de los hongos. La infección, por los cortes de la poda, se ve favorecida cuando se dan condiciones meteorológicas de elevada humedad. Por tanto, se recomienda no podar en épocas de lluvia.

Y es que estos hongos pueden sobrevivir en la madera muerta de las cepas y en los restos de poda abandonados, lugares que constituyen una importante fuente de inóculo de estas enfermedades, de ahí la importancia de su eliminación y quema.

Por lo tanto, se aconsejan las siguientes medidas:

  • En plantaciones que se vayan a realizar nuevas, es aconsejable usar material vegetal de vivero de alta calidad fitosanitaria, que presente un buen aspecto; grosor adecuado del patrón, callo basal bien cicatrizado y distribución uniforme de las raíces en la circunferencia del callo, y zona del injerto sin roturas y con cobertura uniforme de cera.
  • Evitar condiciones de estrés durante los primeros años de poda: no forzar la producción, no plantar en suelos compactados y/o anegados de agua, evitar riesgos excesivos o periodos prolongados sin agua y realizar una fertilización adecuada.
  • Marcar en verano las cepas afectadas para podarlas en invierno después de las sanas. Si la cepa está muy afectada se recomienda arrancarla y quemarla.
  • Podar con tiempo seco, evitando las heridas gruesas de poda, dejando transcurrir unos días sin podar después de una lluvia, niebla o de una nevada.
  • Inmediatamente después de podar aplicar un producto protector sobre los cortes de poda.
  • Desinfectar las herramientas de poda, con lejía comercial diluida en agua al 50% o alcohol, después de podar una cepa afectada para no transmitir la enfermedad.
  • Poda terapeútica: si se observa necrosis en un brazo, cortar hasta encontrar tejido sano, cortar unos 10 cm por debajo de la zona sana con una herramienta desinfectada y proteger el corte, o rejuvenecer la planta a partir del brote basal o injerto.
  • Quemar los sarmientos y restos de poda de aquellos viñedos donde se haya observado enfermedades de madera, para eliminar el inóculo y posible contaminación.
  • En las plantas con daños leves de yesca o acedo, se puede recuperar o alargar la vida de la cepa mediante una práctica utilizada tradicionalmente, el “método quirúrgico” que consiste en abrir el tronco, limpiar el área afectada hasta llegar al tejido sano (siempre que sea posible) y colocar una piedra impidiendo que se cierre, facilitando la entrada del aire.